viernes, 6 de agosto de 2010


Yo también sé jugar a tú juego, ¿sabes?
No hace falta ser muy listo para entender las reglas. Es simple. Yo me enamoro de ti y lo doy todo cada día y cada mínima acción que hago la hago pensando en ti. Cada gesto por tu parte es para mí el mayor de los placeres.
Tú, en cambio, te aprovechas de esto y te diviertes haciendome sufrir, dandóme más y más quebraderos de cabeza.
¿Qué gano yo? Nada. O quizás sí... Sufrimiento. Por tanto, yo soy la eterna perdedora en este juego en el que tu ganas siempre.

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