jueves, 12 de agosto de 2010

No podía creerlo. Después de tantos días esperándole allí estaba, frente a mi. Tenía una cara que pedía a gritos unas horitas de sueño, estaba despeinado y su ropa arrugada, sin embargo lucía una enorme sonrisa.
-¡Ya esto de vuelta...!
Reí. Él rió conmigo y eso me hizo sentirme aún mejor, había echado de menos aquella risa.
Sin embargo aquello seguía siendo demasiado frío. Necesitábamos más.
-Bueno...tienes pinta de estar realmente cansado... Mañana nos vemos, ¿no?
-Claro - asintió, con entusiasmo.
Comencé a darme la vuelta, lentamente, como despedida. Sin embargo él dijo:
-¿...es que no vas a darme un abrazo?
El corazón me dio un vuelco, rápidamente le estreché entre mis brazos y fue entonces cuando me sentí del todo bien.
-Admítelo, me has echado de menos - dije, medio en broma medio en serio.
-Claro que te echado de menos, tonta...

No hay comentarios:

Publicar un comentario