domingo, 22 de agosto de 2010


Camina por la abarrotada calle, en silencio y sin compañía. Camina con una lentitud que exaspera a los demás transeúntes, pero él ni siquiera se percata de las miradas desaprobadoras, nada puede alterarle.
De repente alguien tropieza con él, y cae al suelo. Nadie le ayuda, a nadie parece importarle si se ha hecho daño o esta bien.
Y es entonces es cuando se pone en pie, con ira y grita.

Es un grito desgarrador, que paraliza a todo el mundo. Hay un gran sentimiento. Esta herido, esta enfermo, esta triste. Es un incomprendido. Angustia. Dolor. Pena. Soledad.

Grita a nadie, o quizás a todos. Quizás a alguien en concreto o quizás simplemente al viento. No encuentra palabras para expresarse, solo puede gritar para intentar transmitir lo que siente.

La gente comienza a escandalizar, aquel tipo no puede estar bien de la cabeza, quizás lo mejor sea llamar a la policia para que se lleven a ese loco, no puede estar en su sano juicio.

Algunos le piden que se calle, enfadados. Finalmente él se calla, pero no porque se lo hayan mandado ni porque tenga miedo a lo que pueda pasarle. Simplemente porque sabe que nadie le comprende, que nadie siente lo mismo que él. Las lágrimas recorren sus mejillas. Frustación y ese dolor que nunca se va, ese dolor desesperado que le duele en el pecho constantemente.

Se levanta. Continua andando. Parece haber recobrado el sentido. En cierto modo ahora se ha calmado. Pero no va a guardar silencio siempre. Estará en silencio hasta que vuelva a caer.

1 comentario:

  1. Al parecer tenemos muchas cosas en común, Me gusta tu criterio musical y tu blog. Te sigo.

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