domingo, 18 de julio de 2010



Estoy feliz. ¿Por qué? Porque me he dado cuenta de que ya no te necesito. También me he sentido orgullosa, porque ya no te echo de menos, y ya logro estar más de una hora seguida sin pensar en ti. Es pronto para decir que te he olvidado, pero sé que con el tiempo lo conseguiré. Porque ya veo la luz, y sé que no esta en tus ojos. Ya me he enterado de ese secreto a voces: no eres para mí, ni tú me mereces. Apenas me importas, es cierto, creéme.
Ha llegado el momento, esta vez sí: adiós.

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