domingo, 4 de abril de 2010

Hubo un tiempo en el que comencé a imaginar que había, en algún lugar escondido, un caballero que suspiraba por mi tanto como yo lo hacía por él.
Podía imaginar perfectamente como era: serio, muy tímido, que se sonrojaba cada vez que le miraba o le sonreía, pero cariñoso y dulce. También me orgullecía de su gran inteligencia, algo que todos admiraban, y su gran sentido de la amistad, que le convertían en un noble amigo al que todos apreciaban.
Buen porte, algo mayor para mi, pero al fin y al cabo no nos importaba que la gente pensara que yo era un niña comparada con él. Cuando salía llevaba bastón y sombrero. Vestido siempre impecablemente, con un traje negro con corbata e impecable camisa blanca, como uno de esos caballeros ingleses de las películas. Era pelirrojo, un perfecto peinado acorde con su elegancia.
Lo más importante era que se preocupaba siempre por mi, en todo momento tendría una palabra bonita en la boca que decirme. Y si yo no estaba cerca sentía una gran nostalgia, puede que a veces se mostrara demasiado protector conmigo y eso no me gustara, sin embargo luego em daría cuenta, felizmente, de que lo único que pasaba era que la sola idea de perderme se le hacía insoportable y jamás quería tocar el tema de pensar que puede que un futuro no estuvieramos juntos. Aquello para él era algo inconcedible e impensable.
Sin embargo con el me cansé de que no llegara nunca, incluso llegué a enfadarme con él, aunque sabía que no existía. Me dijeron que aquello era que estaba madurando, que debía alegrarme porque así aquellos tontos sueños desaparecían y lo vería todo más claro.
A pesar de eso yo le echaba de menos, echaba de menos aquellas fantasías que todos decían que no me beneficiaban.

Aunque ya he dejado de soñar y mis esperanzas se han desvanecido casi por completo todavía me sorprendo a veces mirando por la ventana mientras me pregunto, mirando al horizonte, si mi caballero llegara algún día, diciéndome lo mucho que me ama y lo mucho que me ha echado de menos, y sintiendo haber tardado tanto tiempo en encontrarme.

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