sábado, 27 de marzo de 2010

El amor que se procesaban era especial. Puede que no se dijeran todos los días un te quiero, y puede que discutieran más de lo normal, pero sabían que se querían y que por mucho que pasara el tiempo aquel sentimiento no desaparecería. Sufrían a diario en silencio, lo daban todo el uno por el otro sin pararse a pensar y cada gesto, cada palabra, cada abrazo, cada caricia o cada beso era una oda al amor, la dulzura, el cariño y la pasión.
Sabían que estaban hechos el uno para el otro y aquello era imposible de cambiar, debían aprender a vivir así, a amarse sin poder estar juntos, pero también sabían que algún día las barreras desaparecerían y el podrían proclamar a los cuatro vientos aquello tan fuerte que sentían en su interior y que les ayudaba a seguir adelante.


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