miércoles, 10 de marzo de 2010

De repente todo lo que creía sólido y resistente se hace pedazos. Algo similar a lo que ocurre cuando un castillo de naipes se viene abajo con una ligera ráfaga de aire. O como una bombilla que tras años iluminado se funde de repente, en el momento menos esperado.

¿Tan frágil es la línea que separa el amor y el odio? ¿Se puede desmoronar todo tan rápido? ¿Se pueden sentir tantas cosas con una simple mirada o un simple gesto? ¿Se puede echar por la borda así como así tantos años? Como si los sentimientos fueran simples motas polvo fáciles de eliminar...

Tantas decisiones y tantos movimientos arriesgados últimamente... La cordura me esta abandonando, eso lo tengo claro, ya no sé si soy yo o mis demonios se han apoderado de mi completamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario