jueves, 25 de febrero de 2010

Siempre he deseado que al despertarme haya a mi lado uno de esos caballeros nobles y justicieros que te dicen cosas bonitas al oído, que han escrito inspirándose en ti y que te cantan canciones bonitas al atardecer, para hacerte sentir bien y que por las noches me haga el amor debajo de un manto de estrellas.

...


No puedo soportar a un solo niñato más de esos que solo piensan en ellos mismos y en su beneficio, que te dicen piropos baratos para intentar que te sonrojes, que te emorrachan para facilitar "la faena", que cogen canciones ya escritas haciendo alguna modificación por su cuenta para que piques y tengan un pretexto para llevarte a cualquier esquina de un callejón asqueroso y maloliente con la única finalidad de echar un "buen polvo".









He hablado.



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