domingo, 28 de febrero de 2010

Soy la persona más falsa del mundo. Tengo apariencia de niña buena e inofensiva, incapaz de hacer daño a una mosca. Pero en realidad soy mala, envidiosa y mentirosa.

Puede que el mundo me haya echo así, y que no sea culpa mía totalmente... Pero creo que eso en realidad no importa, las malas acciones que ejecuto no tienen justificación.

La venganza es mi finalidad, mi único pensamiento... Y lo que más me complace es ver a los demás pasarlo mal, tan mal como lo tuve que pasar yo cuando ellos eran los malos.

Mi trabajo es fácil, solo tengo que fingir. Me pongo de parte de todos, soy la señorita comprensiva y amable, la amiga ideal de la que nadie sospecharía. Sé todos los secretos, y los convierto en mi arma perfecta.


Sin embargo, últimamente algo no marcha bien... Tengo miedo.

Miles de "¿y si...?" cruzan mi cabeza. ¿Y si me pillan? ¿Y si se dan cuenta de la verdad? ¿Y si empiezan a sospechar de mi? ¿Y me descubren? ¿Y si mi suerte se esta acabando? ¿Y si ven realmente como soy?

Intento librarme de ese miedo recordando que es una venganza. Pero cada vez me resulta más díficil. Creo que he sobrepasado límite.

...y tengo de nueva esa pesadilla. Todos en círculo, yo en el centro. Todos señalándome. La culpable soy yo.

Una mañana más nos levantamos de la cama, deseando poder dormir 5 minutos más... o 5 horas más, parece que nunca tenemos suficiente a la hora de dormir... Y una mañana más comenzamos ese círculo vicioso, ese pozo sin fin, esa rutina y esos hábitos díficiles de cambiar...

...y yo me pregunto...¿realmente merece la pena todo esto?

sábado, 27 de febrero de 2010


Os juro que no tenía miedo al ciclón, allí, en el calor de su abrazo.
Caían gotas de lluvia, y a la vez un sol abrasador nos cegaba, luego ante nosotros apareció un precioso arco iris.
Qué más, a tu lado lo demás se convierte en pequeños e insignificantes detalles a los que no presto atención.

jueves, 25 de febrero de 2010

Siempre he deseado que al despertarme haya a mi lado uno de esos caballeros nobles y justicieros que te dicen cosas bonitas al oído, que han escrito inspirándose en ti y que te cantan canciones bonitas al atardecer, para hacerte sentir bien y que por las noches me haga el amor debajo de un manto de estrellas.

...


No puedo soportar a un solo niñato más de esos que solo piensan en ellos mismos y en su beneficio, que te dicen piropos baratos para intentar que te sonrojes, que te emorrachan para facilitar "la faena", que cogen canciones ya escritas haciendo alguna modificación por su cuenta para que piques y tengan un pretexto para llevarte a cualquier esquina de un callejón asqueroso y maloliente con la única finalidad de echar un "buen polvo".









He hablado.



miércoles, 24 de febrero de 2010

Fue como si mil agujas se clavaran en mi corazón. Cuando le vi en brazos de aquella intrusa no supe que hacer, me sentía herida y traicionada.

Lo más desconcertante de la situación no era sus caras de felicidad, ni aquella ternura que emanaban, si no que la chica se parecía extrañamente a mi. Era como ver a una actriz interpretar mi papel.

Cuando miré a los ojos del que había sido mi Todo una fría mirada me atrevesó. Fue una extraña sensación, como si de repente me quitara la ilusión y la esperanza. Me sentí desnuda. Creía que estaba ardiendo, pero congelándome a la vez. Escalofríos, algún que otro mareo y un cansancio que se apoderó de mi. Era como si fuera una simple mosca, inofensiva e indefensa, atrapada en sus redes de araña, poderosa y mortal.

Estaba plantada delante de ellos, no hablabamos, pero en aquellos instantes fue como si nos leyeramos el pensamiento. Triunfo en los ojos de su nueva amante, impotencia en los míos, mezclados con tristeza, y en los suyos orgullo y decisión.

Quizás fuera eso lo que más dolía... aquella decisión, que no daba lugar a dudas: yo no debería estar allí, yo sobraba en aquella escena.

Así que desaparecí, mi intervención acabó. Me alejé, con su mirada clavada en mi nuca. Al doblar la esquina las lágrimas llegaron, y fue como si aquella pistola imaginaria disparara finalmente, dando de lleno en mi alma.





Repito lo dicho: mi poca inspiración parece haberse esfumado.

martes, 23 de febrero de 2010

Sótano

Simplemente me estoy pudriendo por dentro.

Soy como un frío sotano, donde solo habitan ratas, el polvo invade los rincones y las paredes desprenden ese olor a humedad.

En los sótanos no suele haber ventanas, y si las hay, son pequeñas. Una muy pequeña via de escape para todo lo que se almacena dentro.

Los problemas, las desilusiones y la tristeza se almacenan en mi ser, como esas cajas de cartón donde metemos todas esas cosas viejas e insignificantes que ya no usaremos, pero que sin embargo nos da pena tirar. Es más sencillo apartarlo.

¿Os dais cuenta de lo mucho que cuesta limpiar el sótano? Siempre es algo que se deja para el último momento, al fin y al cabo solo hay trastos dentro, no es importante... Pues algo parecido es lo parece que opina la gente sobre mi, no les importa si me cargan con cualquier mierda más... al fin y al cabo soy yo, el sótano, donde nadie entra nunca. Todos prefieren posponer ese momento de preguntarme... ¿necesitas ayuda?


Cuando alguien se atreve a limpiarlo... es tarde. O al menos es una labor díficil, una dura tarea por la que no se sabe por donde empezar. Así es, creo que un sótano es lo que más se asemeja a mi vida.





Perdonad, se que este texto es más malo de lo habitual u.u (falta de inspiración, aburrida de la misma historia de siempre...)

domingo, 21 de febrero de 2010



Cuando hablamos de erotismo solo pienso en Jim.





































































































Los días pasan rápidamente y todo cambia a mi alrededor de una forma alarmante.
Me he planteado si la que cambia en realidad soy yo, pero sé que no es así.

Cada día empieza una nueva guerra, se cierran puertas y las modas vienen y van. Seguimos avanzando, o eso dicen, cuando crees que ya todo esta inventado llegan novedades que te hacen sentir cada vez más controlado por máquinas. Sin embargo es curioso ver como "todo vuelve" y se siente nostalgia de décadas pasadas.


La gente cambia, y no solo físicamente, si no también respecto a sus sentimientos. Conoces amigos, pierdes otros, cambias de novio, mueren y nacen familiares....

viernes, 19 de febrero de 2010

Ya nada es lo mismo sin él...

Nicolás era un chico diferente. Tenía aires de roquero, con sus gafas de sol, sus vaqueros ajustados, su pelo largo y su inseparable chupa de cuero. Se movía con elegancia, como un felino en la oscuridad. Con su cigarrillo en la boca y su sonrisa seductora atría a más de una jovencita, sin embargo el corazón de mi amigo tenía dueña, una chica llamada Victoria, igual de elegante y bohemia que él.

Mi amigo era inteligente. Con sus modales refinados podía hablar durante horas sobre cualquier tema relativo al arte, arquitectura, mecánica, música, geografía, ciencia, historia... Era un chico, culto, quedaban pocos como él por allí.

La gente murmuraba que era un engreído y un intelectual rarito, pero cuando le conocían todos le adoraban. Sí, puede que fuera raro, pero nos gustaba. Estoy segura de que todos pondríamos la mano en el fuego por él.

Los sábados solía beber cerveza, y algún que otro whisky cuando su chica no le prestaba atención. Eso ocurría en muy pocas ocasiones, siempre estaban juntos. Era asombroso verles, se podía palpar aquella conexión y aquella fascinación que se producían mutuamente. No sé, no he reflexionado mucho sobre el amor, pero cada vez que lo he intentado siempre se me viene a la mente aquella imagen de Nico y Vic de la mano, sonriéndose tiernamente e intercambiando miradas de compresión.

Era un amigo ejemplar. Nicolás siempre me tendía la mano, y tenía una especie de talento para saber cuando debía hablarme para darme un buen consejo o cuando simplemente necesitaba un gran abrazo.
Discutiamos a menudo sobre música, él siempre se inclinaba más hacía los 60 y yo a los 70. Era nuestra forma de pasarnoslo bien, siempre sentados en la acera, en frente de nuestro bar favorito. La gente nos miraba de forma extraña al pasar.


Echaré de menos aquella pícara sonrisa cuando me gastaba una broma. Y las rimas que escribía, tratando de imitar a sus adorados poertas muertos. Y extrañaré el brillo en sus ojos cada vez que hablaba de aquellos heroicos caballeros que morían por causas nobles o justas. O aquella manera tan peculiar y elegante de bailar que tenía, chasqueando los dedos a la vez que marcaba el ritmo con su pie izquierdo. También añoraré su guitarra, aquellas tardes en las que miraba ensimismada como sus dedos recorrían una y otra vez las cuerdas, tocandolas con inmensa dulzura cuando estaba contento o con apasionada ira cuando estaba enfadado.
Y sobretodo, las noches mirando las estrellas. Hablando de sueños y cosas sin sentido, cantando canciones inventadas y narrando historias disparatadas.

Cada instante a su lado había sido único. Sin embargo todo tiene su fin.

Nicolás se fue. No sé si lo he aceptado o no. Sigo recordándolo todos los días, y sobre todo, sigo creyendo que él no debería haberse ido, aunque su partida fuera voluntaria. Por primera vez había algo en lo que no estaba deacuerdo con él. No se dió cuenta de que me dejaba sola, pero no puedo culparle, un poeta bohemio y roquero no es alguien fácil de retener a tu lado, por supuesto... Yo no he dicho lo contrario.







...sin embargo echarte de menos es algo irremediable.












Sí, se me da mal acabar textos!

martes, 9 de febrero de 2010


Era consciente de que el final había llegado. Siempre había sabido que aquel día tenía que llegar, por muy lejano que me pareciera al principio.
Aún así era doloroso, más de lo que había imaginado.

El propio tiempo parecía avisarme, los días empezaban a menguar y el caluroso verano iba a dar paso poco a poco al otoño. Vuelta a la rutina.

Vi como llenaba de nuevo su maleta, con las pocas pertenencias que había traido... sin embargo note algo más entre aquellos objetos... allí estaba aquella tira de fotos que nos habíamos echo el día anterior en el fotomatón, como despedida.

-Creo que ya esta todo - dijo, mirandome.
Asentí y me levanté de la cama. Mientras nos dirigiamos al coche no puede dejar de pensar que el todavía me faltaban cosas por hacer, cosas que decir.

Cuando llegamos junto al viejo auto donde su amigo le esperaba ya al volante dije, armandome de valor:
-Te... echaré de menos.
Aquellas palabras habían sido díficiles, pero todavía quedaban otras dos más complicadas, las cuales no sabía si sería capaz de decir.
-Y yo a ti - sonrió. Supongo que era extraño oirme decir aquello, nunca demostraba lo que sentía y mucho menos a él, aquel chico con el que no había empezado con muy buen pie.

-Venga tortolitos, no tenemos todo el día - nos llamó la atención el conductor del coche.
-Creo que tiene razón... Solamente quería preguntarte que... ¿te gustaría intertarlo?
-¿Intentarlo? - pregunté.
-Sí... respecto a lo que hablamos ayer. Me gustaría intentarlo. Creo que lo nuestro podría llegar a algo más. Sabes que puedo volver aquí dentro de dos meses. Y si volviera me quedaría para quedarme.
No pude responder... Incómodo el prosiguió:
-Piensalo... Si durante estos próximos dos meses lo piensas y crees que funcionará, me echas de menos y esas cosas... Pues volveré. Estaré dispuesto, porque como ya he dicho creo que merece la pena... por ti.

De nuevo aquel estúpido silencio por mi parte, sin embargo esta vez lo rompió la bocina de coche, su amigo se impacientaba.

Se acercó a mi, con determinación e hizo lo que yo no me atrevía a hacer: me abrazó y me beso. No pude por menos que entregarme a aquel abrazo, pero cuando el me susurró un "te quiero" al oído no dije nada, simplemente me separé de él y dije:
-Buen viaje.
El asintió y se metió en el coche, que arrancó y comenzó a alejarse, formando una nube de polvo en aquella desierta carretera. Entonces comencé a llorar.

Del llanto pasé a la desesperación... ¿cómo demonios era tan idiota?

Ahora ya era tarde...¡pero tenía que hacer algo! Me fui corriendo a casa, y con gran nerviosismo busqué en todos los cajones hasta que encontré aquel trozo de papel amarillento con aquellos números.

Cogí mi teléfono móvil y salí de nuevo a la carretera. Marqué el número rápidamente y cada segundo entonces fue como una puñalada. Cuando creía que no iba a contestar oí de nuevo su voz, con el sonido del motor de fondo.
-¿Sí?
-Soy yo...
Reconoció mi voz al instante y preguntó, preocupado:
-¿Qué ocurre?
-Sí. Quiero que vuelvas, y te echaré muchísimo de menos, hace apenas diez minutos que te has ido y ya estoy deseando volver a verte.
Me di cuenta de que estaba llorando, pero de alivio.
-Tranquila... -dijo. Noté en su tono de voz que estaba contento de oirme decir aquello, pero yo aún no había acabado.
-¡Te quiero! - dije, casi gritando.
-Yo también, cariño.
-Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero... Siento no habertelo dicho antes y no haber demostrado lo que sentía, pero te prometo que esto va a cambiar...
-Lo sé, lo sé... - me tranquilizó - pronto estaremos juntos de nuevo.


No era lo mismo decirlo por teléfono, pero dentro de dos meses se lo podría decir cara y cara...y haría la cosas bien. Porque le quería.

domingo, 7 de febrero de 2010

Entonces me paró en seco, respiro y pienso.
Busco los pros y los contras, busco soluciones, busco como salir del problema sin volver a meter la pata de nuevo. Intento encontrar la salida, pero es en vano. Intento poner mis ideas en orden. Hago entonces mil y un cuentas, balances, esquemas y resúmenes que no me llevan a ningún sitio. Hago bocetos y esbozos que no me aclaran las cosas, al contrario, las emborronan más. Hago un balance con diferentes puntos de vista. Saco conclusiones. Sigo investigando. Recopilo información y si es posible alguna opinión, se aceptan críticas constructivas y se admiten consejos. Intento tomar decisiones y finalmente una gran incógnita se abre ante mi...

¿...y si abandono?