lunes, 25 de enero de 2010

El principio de una nueva etapa.

Y por fin, después de tanto tiempo atrapada en la oscuridad vi la luz, una luz poderosa que lo inundaba todo y me hacía sentirme segura.
El sol brillaba con fuerza la tarde en la que volví a sentirme viva. Siempre recordaré aquella tarde como el día en el resucité.
Recibí a la alegría y a la esperanza, deseando que nunca más volvieramos a separarnos y que nuestra amistad perdurara por muchos años más, sin intrusión alguna de los ya conocidos odio y angustia.
Una voz en mi interior rompió con fuerza y dijo "¡Basta! Ahora te toca ser feliz a ti. Ha llegado tu hora."


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