domingo, 31 de enero de 2010

LA COSTA DEL SILENCIO - MAGO DE OZ

El mar escupía un lamento
tan tenue que nadie lo oyó.
Era un dolor de tan adentro
que toda la costa murió.

Llora lamentos la nube que enfermó
y escribe espantos en la arena el dolor.
Arrulla el miedo a un delfín que bebió
de un agua negra, su suerte emigró.

Ven, quiero oír tu voz,
y, si aún nos queda amor,
impidamos que esto muera.
Ven, pues en tu interior
está la solución,
de salvar lo bello que queda.

Donde se acomoda la usura
nacen la ambición y el poder,
y este germina en la tierra,
que agoniza por interés.

Y una gaviota cuentan que decidió
en acto suicida inmolarse en el sol.
Ríe desprecios un barco que encalló,
y se desangra en su lecho: LA MAR!

Hagamos una revolución,
que nuestro líder sea el sol,
y nuestro ejército
sean mariposas.

Por bandera otro amanecer
y por conquista comprender
que hay que cambiar
las espadas por rosas.

Mientras te quede aliento
ve a buscar con el viento
ayuda, pues no queda tiempo.

miércoles, 27 de enero de 2010


Me encanta Billy.
Sin duda es mi personaje de ficción favorito.
Es inocente, pero esa inocencia se ve salpicada por ese toque de madurez, sé que suena contradictorio, pero es algo reamente díficil de explicar. Una cualidad extraña que poca gente tiene, eso hace a Billy tan especial.
Nunca me cansaré de recomendar esta película. Siempre diré "Billy Elliot es de mis películas favoritas". La he visto cientos o miles de veces y sigue enganchándome y emocionándome como la primera vez que la vi. Siempre se me hacen nudos en la garganta en los mismos momentos y siempre reiré con algunas escenas. Es de esas películas que al acabar de verlas tienes un par de lágrimas en los ojos a punto de salir, pero una gran sonrisa en la boca.
Como toda buena película hay muchos puntos a reflexionar, el machismo, la crisis ecónomica, el paso de la niñez a la madurez, la tristeza por la perdida de un ser querido, la amistad...
En fin, creo que después de haber escrito esto lo único que me apetece es ir a mi sofá, con una manta, y apagar todas las luces para ver una vez más Billy Elliot, en la oscuridad de mi salón.
Espero que vosotros no tardéis en hacer lo mismo ;-D

lunes, 25 de enero de 2010

El principio de una nueva etapa.

Y por fin, después de tanto tiempo atrapada en la oscuridad vi la luz, una luz poderosa que lo inundaba todo y me hacía sentirme segura.
El sol brillaba con fuerza la tarde en la que volví a sentirme viva. Siempre recordaré aquella tarde como el día en el resucité.
Recibí a la alegría y a la esperanza, deseando que nunca más volvieramos a separarnos y que nuestra amistad perdurara por muchos años más, sin intrusión alguna de los ya conocidos odio y angustia.
Una voz en mi interior rompió con fuerza y dijo "¡Basta! Ahora te toca ser feliz a ti. Ha llegado tu hora."


martes, 12 de enero de 2010

Una vez más me siento sola ante el peligro, sin nadie a mi lado para luchar junto a mi. Si quiero algo tengo que conseguirlo por mis propios medios y sin ayuda, todos se lavan las manos y se desentienden.
Ya ni siquiera hay alguien que se ocupe por saber lo que siento, solo quieren que sonria y asienta con la cabeza y que sea muda, una tonta más en un mundo de máquinas controladas por locos.
No hay esperanzas puestas en mi, no inspiro confianza, soy un despojo más de la sociedad, la lacra y la ecoria de la calle. La pieza que sobra del puzzle y que jamás encajará solo por ser diferente. ¿Y si este no es mi juego? ¿Y si yo no juego?

No supliques libertad,lucha por la libertad. No pidas derechos, actua por ellos. Si crees que el mundo es injusto no te limites solo a decirlo, es hora de que te impongas y hagas algo tú también.

KNOW YOUR RIGHTS - THE CLASH
This is a public service announcement
With guitar
Know your rights all 3 of them
I say
Number 1: You have the right not to be killed
Murder is a CRIME!
Unless it was done by a
Policeman or aristocrat
Number 2: You have the right to food money
Providing of course you
Don't mind a little
Humiliation, investigation
And if you cross your fingers
Rehabilitation
Wang! Young offenders! Know your rights
Number 3: You have the right to freeeee
Speech as long as you're not
Dumb enough to actually try it.
Know your rights
These are your rights
All 3 of 'em
It has been suggested
In some quarters that this is not enough!
Well..............................
Get off the streets
Get off the streets
Run
You don't have a home to go to
Smush
Finally then I will readd you your rights
You have the right to remain silent
You are warned that anything you say
Can and will be taken down
And used as evidence against you
Listen to this
Run

domingo, 10 de enero de 2010

Anoche tuve un sueño muy extraño.

Estaba tumbada en la hierba, sintiendo como el sol calentaba mi cuerpo, cuando de repente oí a alguien gritar.
Me incorporé rápidamente y vi que llevaba puestas mis viejas zapatillas de deportes amarillas. Era curioso, juraría haberlas tirado hace ya mucho tiempo. Sin embargo no le di importancia a este detalle y me puse a correr en dirección a la casa que de repente había aparecido ante mi, como por arte de magia.

Corría muy rápido, me sorprendió ser tan ligera. A medida que me iba acercando me di cuenta de que conocía aquella casa. Era la casa donde mi familia pasaba los veranos hasta que hacía varios años la habían vendido, puesto que nos traía muy malos recuerdos.

Cuando llegé a la cerca de la casa la salte sin dudar, como hacía siempre, algo que desagradaba profundamente a mi padre, porque siempre me decía que había una puerta para entrar sin necesidad de saltar como un caballo la valla.

La cerca había sido blanca cuando se construyó, sin embargo se volvió de color amarillento con el tiempo, ya no estaba mi madre para pintarla de nuevo.

Mi madre... La recordaba con claridad, veía su imagen claramente,fue como si de repente su aroma me inundase y sintiese su calor. Pero sabía que aquello no podía ser posible, estaba muerta y enterrada. Lo sabía. Lo tenía de sobra aceptado.

Cuando salté me paré en seco a coger aliento. Miré a mi alrededor y traté de buscar con la mirada el lugar de la casa de donde procedía aquel grito que había oído cuando estaba tumbada en la hierba.

Entonces volví a oir aquel grito y reconocí la voz. Era mi hermano mayor quien gritaba.

...y fue cuando me acordé de todo, de golpe.

Sabía de sobra que día era. Recordaba aquello.

El grito procedía de la parte trasera de la casa, donde estaba la piscina. Comencé a andar con paso vacilante a la esquina de la casa, a sabiendas de lo que me iba a encontrar.

Y en efecto.

Allí, junto a la piscina mi hermano, con tan solo once años estaba junto a la piscina, mirando con horror como mi madre se ahogaba, sin poder ayudarla.

Mi madre. Tenía que ayudarla.

Me acerqué a la piscina diciendóle a mi hermano:
-Tranquilo, voy a intentar sacarla.

Sin embargo este parecía que no me veía, como si yo fuese invisible.

Sin embargo había algo, como un imán que no me dejaba entrar en la piscina, así que, resignada solo pude quedarme viendo como mi madre moría ante mis ojos. Otra vez.

Mi hermano chillaba, y de repente a su llanto se le unió otro diferente. Sabía de sobra de quien era.
Mi propio llanto.

Miré en dirección a la manta donde mi padres solían ponerme cuando era pequeña para que jugase en el jardín. Y allí estaba yo. O al menos mi yo pasado.
Lloraba con amargura. A pesar de que aquello había ocurrido cuando tan solo tenía tres años lo recordaba con mucha claridad. Era algo así como mi primer recuerdo.

Entonces salió mi padre. Vi su cara de horror cuando comprendió lo que había ocurrido. Y su cara, con un dolor indescriptible al darse cuenta de que ya era demasiado tarde para ayudar a mi madre. Él, al igual que mi hermano, tampoco pareció verme. Entendí que yo era una especie de fantasma silencioso que solo podía observar sin poder intervenir.

Cogió a mi hermano en brazos y le abrazó. Luego nos llevó a casa, y allí llamó a la policia.



Fue ahí cuando me desperté.


No estaba triste. Como ya dije antes tenía la muerte de mi madre superada, puesto que no recordaba apenas nada de ella.

Pero volvieron a apoderarse de mi aquellas incógnitas que te haces tras la muerte de alguien... ¿por qué mi hermano había sido tan cobarde e incapaz de ayudarla? ¿por qué mi padre había tardado en oirnos? Quizás se hubiese podido evitar aquello...

Sin embargo, estaba demasiado cansada para seguir con aquellas preguntas me volví a dormir...

sábado, 9 de enero de 2010

Hacía tiempo que no me dormía pensando en una mirada.
Hacía tiempo que no me ilusionaba esperando una tarde.
Hacía tiempo que no me emocionaba al ver una sonrisa.

Y, después de tanto tiempo sin fijarme en nadie en especial, después de ver tantas caras sin que ninguna me despertara ningún sentimiento y sin tener ya esperanzas en encontrar a alguien que me suscitara interés aparece él.

Siempre estuvo ahí, no llegó sin avisar. Lo que fue una verdadera sorpresa fue que nunca me hubiese dado cuenta de que él era justo lo que necesitaba. Alguien que aparentemente no destacaba en medio de los demás, que seguía la corriente.

Sin embargo, para mi fue como si el mundo se parara cuando le miré a los ojos y me di cuenta de que necesitaba esa voz guiandóme el resto de mi vida. Tuve claro que esa sonrisa era exactamente mi combustible para seguir adelante y no pararme ni un minuto a llorar.

Al fin encontraba algo por lo que mereciera la pena luchar, algo que me ayudara a levantarme cada día esperando mi racción diaria de vida.


Puede que las desgracias no vengan solas...¿crees en el destino? Yo sí.


WHERE IS THE LOVE? (va en serio...)

miércoles, 6 de enero de 2010

La princesa llegó a casa tras otro día más entre las gentes de su reino.
Al llegar se miró en su espejo y su perfecto reflejo le devolvió la imagen. Era toda una muñeca, vestía con delicados vestidos de la mejor tela que podía encontrarse por el lugar, su figura perfecta y su larga melena rubia llena de graciosos bucles que más de uno habrían deseado poder acariciar.
Y lo mejor de todo era su rostro: blanco como la nieve, con unos labios rojos pequeñitos que los hacía parecer apetitosos, su naricilla respingona y sus enormes ojos azules que brillaban como estrellas en una oscura noche de invierno.

Suspiró mientras se sentaba en su tocador, peinado con suma delicadeza su hermoso cabello. Miles de príncipes la codiciaban, la querían atrapar en sus garras, siempre había sido así. Simplemente era deseada por todos y no había vuelta de hoja.

Sin embargo, había alguien que parecía inmune a todos sus encantos de princesa y aquello le molestaba profundamente. Estaba confusa, ¿como era posible que un simple plebeyo no se fijara en ella? ¡Ni siquiera la había mirado! Y eso que aquel día llevaba su vestido favorito, aquel azul oscuro que combinaba tan bien con sus ojos y su pelo. ¿Es qué aquel chico no era humano, o qué?

Enfada, dio un manotazo a su reloj de oro que yacía sobre el tocador. No se iba a dar por rendida. Tenía que atacar con sus mejores armas cuanto antes.















Al día siguiente, la princesa fue de nuevo a buscar a aquel joven de mirada indiferente, con una pizca de malicia y un toque de crueldad, para aplicar sus dotes de seducción.

Cuando le vió a lo lejos una macabra sonrisa asomó en los labios de la princesa. Tenía que ser suyo. Completamente suyo.

Entonces la princesa se paró en seco. Allí, al lado de su codiciado amado había una intrusa.
Se trataba de una plebeya más, con aspecto ordinario. Era feucha de cara, con los ojos separados y de un color marrón apagado. Tenía una melena despeinada y sin vida y una silueta que no podía ni compararse con la suya.

Pero lo más extraño de todo era la actitud que él procesaba hacía ella. La miraba con ternura, y la rodeaba suavemente con su brazo como si no quisiera que se fuera nunca de su lado. Le sonreía y le hablaba con dulces palabras. Había algo más que cariño en aquella escena, había amor.
Y la princesa lo vió.

Despechada, comenzó a gritar y a llorar con rabia. Corrió hacía su castillo con ira y furia. Cogió unas tijeras y comenzó a cortar en jirones su vestido, luego comenzó a cortarse en las manos, el pecho, la cara... Y con las tijeras todavía en manos salió a su jardín y se revolcó en el la tierra, quedando solo una sombra de su anterior belleza.

Se hizó de noche y, mirando hacía la luna llena, la princesa comenzó a respirar agitadamente y sin previo aviso cogió de nuevo las tijeras que nunca había soltado y fue a buscar a aquella desgraciada que había osado creerse más que ella.

Cuando la encontró, en manos de su hombre, se acercó a ella con ánimo de clavarle sus tijeras en el corazón sin piedad. Sin embargo, el amado se precipitó a interponerse entre el pecho de su doncella y las tijeras de la princesa y recibió una puñalada mortal en el pecho.

La princesa, horrorizada vio como la dulce plebeya lloraba y creyó que se lanzaría a ella con ansias de venganza. Pero ni siquiera la miró.
-Te amo- dijo a su amado que ahora yacía muerto en sus brazos.
-Yo también te amo- fueron las últimas palabras del joven mientras cerraba los ojos sin tan siquiera dirigir una mirada a la princesa.

Y dicho esto, la amada le arrancó las tijeras y se las clavó en su propio pecho, sin mirar a la princesa, exactamente igual que su amor.






La princesa no pudo por menos que volver a su castillo, y desde aquel día no volvió a ser la misma niña caprichosa.
Se entregó a su reino, luchando por causas justas y cumpliendo sus deberes con la máxima nobleza posible.
Todos la recodarón como una mujer sacrificada que hizó mucho por la sociedad.

Sin embargo, la princesa jamás volvió a fijarse en ningún hombre. No estaba preparada para amar. Había acabado con la vida de la única persona a la que había querido, y había destruido un claro ejemplo de amor en estado puro.

Quizás ese fuera el precio de aquella vida sacrificada, la falta de amor...






martes, 5 de enero de 2010

Deseo que nunca nadie más vuelva a decirme las siguientes palabras: siempre estaré ahí, contigo, y siempre seremos amigos.



¿Por qué? Porque es mentira, men-ti-ra... ¡MENTIRA!

lunes, 4 de enero de 2010

Sid&Nancy


- ¿Cuando yo me muera te pondrás triste?
- No podría vivir sin ti
- No podrías. Entonces tendremos que morir juntos.
- ¿Cómo lo vamos a hacer?
- Podríamos saltar por la ventana o tirarnos al metro o una sobredosis.








No sé si los verdaderos Sid y Nancy tendrían conversaciones y situaciones tan cómicas y chocantes como los de la película, pero en todo caso me encantan... ^^
El reloj marca las 2 de la mañana, pero una vez más no puedo dormir.
Estoy tumbada en mi cama, aferrada a mi suave y mullido cojín, mientras miro fijamente hacía el cielo estrellado de la noche de julio que me ofrece la ventana abierta de par en par.

Solo se oye el motor de algún coche a lo lejos, y la canción Mr. Moon, de Mando Diao, que llena toda la habitación. Cuando acaba la vuelvo a poner. Una y otra vez. Me pasaré el resto de la eternidad escuchándola mientras me preguntó un simple "¿Por qué?".

En mi mano derecha sostengo una cadena con un colgante en forma de corazón que aprieto contra mi pecho. Ya no hay lágrimas en mis tristes ojos, solo una oscuridad y un vacío que dudo que pueda volver a ser llenado.

Por el suelo y sobre la colcha hay cientos de fotografías del dueño de mi corazón. Allá donde este espero que lo este tratando bien y no lo haya perdido y olvidado en cualquier parte. Y, aunque es duro pensarlo, no puedo con la idea de que lo haya tirado a propósito para deshacerse de él.

Los minutos pasan rápidamente, se convierten en horas y en días y voy envejeciendo a una velocidad alarmante, con ese dolor en el corazón que no hace más que crecer. Como dice la canción que resuena en la habitación continuamente parece que hay soldados gritando en mi alma para hacer más insufrible mi gran pena...

A mi me mente vienen preguntas como ¿qué estará haciendo? ¿quién estará a su lado? ¿en qué pensará? ¿donde estará? ¿volverá? ¿se acordará de mi?

Ya nada ha vuelto a merecer la pena realmente sin él. Todavía sigo yendo a pasear junto a su balcón no sea que por casualidad un día vuelva a ver aquella sonrisa traviesa y aquella mirada cariñosa que me hizo convertirme en ser hambriento de sus palabras y gestos...


...pero de momento no he tenido suerte.





LOSING MY RELIGION - REM
Life is bigger
It's bigger than you
And you are not me
The lengths that I will go to
The distance in your eyes
Oh no I've said too much
I set it up

That's me in the corner
That's me in the spotlight
Losing my religion
Trying to keep up with you
And I don't know if I can do it
Oh no I've said too much
I haven't said enough
I thought that I heard you laughing
I thought that I heard you sing
I think I thought I saw you try

Every whisper
Of every waking hour I'm
Choosing my confessions
Trying to keep an eye on you
Like a hurt lost and blinded fool
Oh no I've said too much
I set it up

Consider this
The hint of the century
Consider this
The slip that brought me
To my knees failed
What if all these fantasies
Come flailing around
Now I've said too much
I thought that I heard you laughing
I thought that I heard you sing
I think I thought I saw you try

But that was just a dream
That was just a dream

domingo, 3 de enero de 2010

ÉL

Era sábado, no hacía falta mirar el calendario para saberlo.
Simplemente se sabía, bastaba con mirar el suelo lleno de vasos y basura en general. Se oían voces de adolescentes riendo y gritando tonterías, desperdiciando otro sábado más de sus vidas en los bares de la ciudad.

Y allí, en uno de los bares más pequeños y oscuros también era sábado.
Olía a tabaco y alcohol, los dos componentes indispensables para que todo marchase a la perfección. Incluso por algunas esquinas podía olerse a disimulados porros que daban la nota de psicodelía a aquel alejado bar del bullicio donde se reunían sábado tras sábado diversos personajes cuyas identidades eran desconocidas para el resto del mundo. Sin embargo ellos se entendían y se lo pasaban bien, también tenían derecho, ¿no?

Rockeros con aires sesenteros fuera de onda, algún que otro punkie de palo, nostálgicos de los 80, heavys con melenas y chupas de cuero, intelectuales con gafas cuadradas de pasta negra, un gótico por aquí y otro por allí, algún hippie ocasionalmente... Es decir, personajes que no tenían cabida en otros lugares de la pequeña ciudad.

Estos personajes debatían sobre música o mismamente sobre la vida que les rodeaba. Reían a grandes carcajadas, podían estar tranquilos, se encontraban entre los suyos y allí nadie iba a juzgarles por su forma de pensar o simplemente de su aspecto. Bebían cerveza tras cerveza mientras los altavoces escupían canciones que parecían prodeceder del propio infierno.

Sin embargo, a veces la puerta de la calle se abría y entraba algún intruso. Alguien a quien no podían echar con palabras, y entonces no les quedaba otro remedio que desear con todas sus fuerzas que la intrusión terminara lo antes posible.

Aquel sábado del que os hablaba la puerta se abrió. Y por ella entró la última persona a la que habría deseado ver.
¿Qué demonios hacía ÉL aquí? ¡Aquel era mi satuario, el lugar donde podía refugiarme de mi día a día y ÉL lo sabía! ¿A qué jugaba?

El indiseable se dirigió a la barra. No venía solo, le acompañaba su séquito de amigos que también desentonaban en aquel ambiente con su humor barato y su ropa de marca cara.
Cogieron unas cuántas cervezas y se aproximaron a la mesa más cercana a la mía. ¡ÉL lo estaba haciendo a posta, estaba claro!
Sin embargo no le dirigió la palabra, simplemente levantó la cabeza en forma de saludo para indicarme que me había visto y se contentó con mirarla por el rabillo del ojo y hablar con sus amigos mientras la cerveza iba desapareciendo a medida que el reloj corría.

Aquella situación estaba matándome, así que salí justo a tiempo para no tener que ver el espectáculo que ÉL tenía reservado para mí: una racción de besos, caricias y risitas tontas con su nueva amigita la pelirroja con cintura de avispa que se consideraba la más "guay".

Fuera estaban un pequeño grupo de conocidos y me acerqué a ellos mientras encendía un cigarrillo. Comenzamos a hablar y uno de ellos se acercaba a mi cada vez más, sin apartar sus ojos de mi ni un solo instante.

Puede que en cualquier otra ocasión me hubiese separado de él rápidamente, pero en aquel preciso momento no me apetecía. Y tampoco me aparté de él cuando de repente me encontré a pocos pasos de allí, apoyada en una esquina y sintiendo los labios de aquel chico moreno y con gran nariz recorrer mi cuello y mis labios con pasión.
Reaccioné a sus excitados susurros aferrandome con más ansía a su cuerpo, como si se tratase de un trozo de carne y yo fuera una fiera ávida de comida que llevarse a la boca.

Paramos un momento para respirar y dijo:
-Tomemos algo con los demás y si quieres podemos ir a mi casa, no hay nadie hoy y tenemos vía libre para estar más a gusto y solos.
-Bien.

Sí, me pareció una idea perfecta.

Nos cogimos de la mano (en realidad fue él quien me cogió la mano, pero no me importó y simplemente me dejé guiar por él) y llegamos de nuevo con la gente, a la puerta del bar.
-Voy a por una cerveza, espera aquí, vuelvo en un minuto.
Asentí con la cabeza y me senté en el escalón de un portal que había junto al bar.

En ese preciso instante salió por la puerta ÉL y me buscó con la mirada hasta que me encontró.
Se sentó a mi lado y dijo:
-Me han dicho que estabas liándote con ese yonki de mierda.
-Sí - contesté sin ni siquiera mirarle.
-Joder tía, ¿por qué cojones lo has hecho?
-Mmm...¿por qué cojones te pillas tú a la pelirroja inmadura esa de ahí dentro?-pregunté, con la vista fija todavía en mis manos.
-¡No compares! Ella es una buena chica, y además me gusta, ¿vale?
-A mi también me gusta el yonki - dije. Mi vista ahora se posó en los cordones de mis zapatillas.
-No puede gustarte en serio, joder. No puedes caer tan bajo.
Entonces le miré directamente a los ojos, desafiante y le dije:
-Oye, quizás no sea un niño como tú, que tiene de todo y es feliz con sus amigos de quita y pon y sus novias de plástico. No estoy cayendo bajo, solamente me estoy relaccionando con gente que es como yo. ¡Este es mi sitio, aquí tú eres la pieza que sobra!
-Veo que no se puede razonar contigo. Pero es tu problema, creía que éramos amigos. Quédate con esta gentuza si quieres, no voy a impedirtelo.
-Ya es tarde para que intentes hacerte el bueno conmigo. Yo no encajaba en tu mundo, lo sabes. Un minuto más a tu lado y... - dije, mientras me levantaba.
-¿Y?
No respondí y ÉL suspiró:
-Es mejor que las cosas sigan como están.
Asentí.

En aquel momento la pelirroja y sus amigos salieron a la vez que el otro chico con la cerveza en la mano, que se dirigió hacía mi mientras le lanzaba a ÉL una mirada desafiante.
La pelirroja le cogió del brazo y comenzaron a bajar la calle.
El yonki me rodeó la cintura con un brazo y me atrajó hacía él, abrazandóme mientras yo miraba como ÉL se perdía de vista mezclado con las risas de sus amigos, sin embargo aún notaba su mirada intensa sobre mí, su olor, su presencia...y mi amor hacía ÉL, que no había desaparecido, aún.


Comenzó a llover, algo que me pareció muy práctico, puesto que así las gotas de lluvia se confundirían con mis lágrimas.