sábado, 5 de diciembre de 2009

Sábados... u.u

Un sábado más te levantas a las tantas, al mediodía. Piensas, con algo de culpabilidad, que ya estudiarás el domingo, que te tomarás el sábado libre para divertirte, que ya has estudiado bastante esa semana.
Después de dos o tres llamadas y de hablar una hora por el messenger/tuenti ya tienes plan para esa tarde.
Entonces, miras el reloj y te das cuenta de que ya llegas tarde y que tienes que arreglarte ya.
Abres el armario, pensando, al final acabas eligiendo la ropa más elegante que tienes, para que todos se den la vuelta y te miren. Luego te echas dos kilos de maquillaje, para causar el mismo efecto que con la ropa.
Coges el kit básico de sábado: móvil, dinero, llaves, maquillaje, zapatos y algunos incluso el mp3.
Sales corriendo de casa, y cuando llegas y te encuentras a tus amigos les das dos besos y les preguntas efusivamente que qué tal están, como si hiciese al menos cinco años que no los ves.
Luego discutis donde ir a pasar la tarde, y al final la mayor de las veces acabáis yendo al mismo sitio que siempre, gritando y haciendo el tonto por la calle.
Al llegar al garito en cuestión veis a más gente, lo que conyeva más saludos. Después os ponéis directamente a beber alcohol, entre risas.
A medida que se acaba la bebida la timidez disminuye y es cuando le entras al chico que ese sábado has elegido como próxima víctima. Si te dice que no, no pasa nada, otro día sera, así que vas a por otro, sin rencores.
Siempre hay música de fondo, la mayor parte de las veces no te enteras de la melodía que esta sonando, ni siquiera te importa. A veces te ries por cosas que ni siquiera entiendes o no hacen gracia. Los flashes de las cámaras te deslumbran...¿quién demonios es ese que hace siempre fotos de todo? Cada cinco minutos vas al baño, que apesta y esta lleno de otra gente que a se ha pasado un poquito a la hora de beber, y te retocas 1000 veces el maquillaje. Tus pies están doloridos, menos mal que llevas tus zapatos planos y cómodos para sustituir a esos horribles tacones que te estan matando. La garganta te empieza a doler. Después de esos porros que te acabas de fumar los ojos te pican y tu cabeza da vueltas. A veces incluso llegas a vomitar.
Entonces alguien dice en alto la hora que es, y tu con desánimo te das cuenta de que ya es la hora de volver a casa, y te despides de todos, o al menos de los que pueden oirte todavía. Es el momento de echar a correr por las sucias calles donde huele mal y se ven a todo tipo de personajes típicos de los sábados.


Y yo me pregunto...¿merece la pena todo esto? Los zapatos mojados, el dolor de garganta y de cabeza, la sensación de que no te acuerdas de muchas cosas, la música aún retumbando en tus oidos, ese mal sabor de boca, el dinero agotado, las ojeras, la ropa sucia apestando a tabaco y alcohol, las maniobras para distraer a tus padres...
....¿es eso realmente diversión?


No lo negaré, yo he hecho y sentido esas cosas. Sin embargo estoy empezando a comprender sutilmente que en realidad cada vez me importa menos que sea sábado. Parecemos robots programados que solo tienen el objetivo de seguir unas pautas que alguien, no se sabe quien, marcó un día para que todos las siguieran en sus sábados.
No voy a decir que voy a reberlarme y que a partir de ahora ire a contracorriente, porque sé que no lo haré... Porque yo también, al igual que tú, estoy programada.



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