domingo, 13 de diciembre de 2009


Mi habitación es ese lugar en el que paso la mayor parte del día.
Cuando no tengo ganas de nadie cierro la puerta haciendo de ese pequeño espacio mi fortaleza impenetrable, ¡el enemigo no podrá entrar!
Ni siquiera el miedo es rival para mi, pues me metó bajo las sábanas de mi cama y me protegen de todos los peligros que acechan fuera.
Las paredes y las estanterías estan llenas de objetos que encierran dentro recuerdos que a veces me producen cierta nostalgia que se me pasa cuando me asomo a al ventana para ver el mundo que me rodea, fuera de mi rincón favorito.
No hay nada como tarde encerrada dentro de mi habitación, viendo caer la lluvia en los cristales, mientras veo una película de esas que a pesar de haber visto ya más de cien veces siguen gustándome. O dibujar. O tratar de dar forma con palabras a mis pensamientos. O escuchar música. O viajar a otros lugares con la ayuda de mi imaginación y de un buen libro entre las manos.
Llorar en silencio...
Escuchar mi respiración...
Recordar...
Imaginar...
Reflexionar...

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