domingo, 22 de noviembre de 2009

Domingos...

Hoy es domingo.
Los domingos, para mí, son sinónimo de nostalgia, tranquilidad y una pizca de tristeza.

El silencio lo invade todo, y es entonces cuando me quedo a solas con mis pensamientos sin que nadie interrumpa en nuestra silenciosa conversación.
Hablamos de todo un poco, mirando al pasado y evocando otros tiempos, tiempos felices y tiempos no tan felices...
Entonces, sin previo aviso, llegan los pensamientos sobre el presente, torturándote. Y es entonces cuando decides que el futuro será mejor.

Me he dado cuenta de que todos los domingos sueles proponerte ser mejor persona en la semana que va a empezar, que no vas a dejar pasar siete días en vano para dejar las cosas como están... Sin embargo llega un nuevo domingo y con mucho pesar descubres que nada a cambiado, que tus propósitos son inútiles.


Sí, así son mis domingos, amargos y solitarios, nada que ver con el perezoso lunes o el excitante sábado...
Sin embargo, por mucho que los odie, los domingos nunca acabarán.


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