miércoles, 18 de noviembre de 2009

Dame solo cinco minutos para no pensar, para dejar la mente en blanco, para desconectar, para relajarme, para sentir hasta la más mínima caricia de la hierba en la piel. Déjame tumbarbe a mirar el cielo azul, y a intentar buscar formas en las nubes. Luego, me pondré en pie, y sonreiré como una tonta, con esa sensación de no entender el mundo, pero que al fin y al cabo no me importa. No dejaré que eso me amarge.

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