lunes, 9 de noviembre de 2009

adiós...


Otra vez lo mismo, la misma historia.
¿Por qué demonios se volvía a repetir aquello?

Aquel día todo fue extraño, en realidad yo no era consciente de lo que estaba pasando, parecía que aquello era un simple sueño. Sin embargo sabía que estaba despierta,a pesar de que pareciese una pesadilla.

Recuerdo como si hubiera ocurrido ayer que llovía, llovía bastante. El cielo estaba gris y lleno de oscuros nubarrones. Parecía que incluso el clima estaba en nuestra contra, recordandónos que aquel era un día triste que querríamos no tener que vivir.
Cogí el autobus, pues no me sentía con ánimo de recorrer la distancia que me llevaba a aquella calle donde había estado tantas otras veces. Sin embargo a diferencia de las demás ocasiones no iba a pasarmelo bien haciendo el tonto con mis amigos. No. Aquello era diferente.

Fui la segunda en llegar, sin embargo los demás no tardaron en hacer su aparición. Que llegaran puntuales era raro, algo más que indicaba que aquel no era un día normal.
Llegó el momento de los abrazos, de las palabras de ánimo, de las lágrimas y de la rabia. Todos rodeamos a aquella persona que se iba.

De repente desperté.

Me di cuenta de que aquello era real. Fue justo en el momento en que noté mis brazos alrededor de su cuerpo, cuando sentí como mi cara se mojaba debido a su lágrimas.
Lo más doloroso fue oir aquel "suerte, cuídate" que en realidad escondía un horrible A-D-I-Ó-S.

Lo asimilé todo de golpe: no iba a volver.



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